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Un Rápido Tour por la Isla Más Remota del Planeta

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Ni un solo barco visitó Tristan da Cunha desde 1909 a 1919, hasta que el buque británico Yarmouth finalmente pasó a informar a los isleños el resultado de la Primera Guerra Mundial. Tristan da Cunha es, de hecho, un archipiélago, el archipiélago habitado más remoto del mundo, aunque solo haya personas en la isla principal, con una población permanente de 26 residentes, según un censo de septiembre de 2016.

Situada en medio del océano sur atlántico, sin aeropuertos, los pequeños botes pesqueros de África del Sur surten a las islas algunas veces al año. Un barco de carga y pasajeros solía conectar la isla principal, una vez al año, con St. Helena, la tierra habitada más cercana, a 2.000 km al norte; pero desde 2006 solo ha sido visto dos veces. Puedes tener una idea de lo aislada que está esta isla si ves cuántas veces debes alejar el zoom en Google Maps para poder ver otros continentes.

Como parte del territorio de ultramar de Saint Helena, Ascension y Tristan da Cunha, los habitantes son leales a la Reina de Inglaterra, aunque ella jamás haya pisado la isla.

En Tristan, todos son granjeros, dueños de sus propios almacenes y barcos pesqueros. La tierra es propiedad comunal y cada casa tiene su propio pedazo de terreno en los huertos de papa. A casi un kilómetro al sur desde el poblado principal, los sembradíos son una visita obligatoria en la isla, allí es también donde los habitantes han construido sus casas de “vacaciones”.

Para dar inicio al verano (mediados de diciembre), la población entera se reúne en la planicie de los sembradíos (Patches Plain) para celebrar el Día de Esquila de Ovejas. Todo el mundo, incluyendo niños y adultos mayores, están involucrados en la agricultura; algunos otros trabajadores también tienen empleos de servicios domésticos o en el gobierno local.

El número de ganado es estrictamente controlado. A cada familia le es permitido poseer solo dos vacas, para conservar el pasto y evitar que algunas personas acumulen más riquezas que otras. Mientras los isleños estén contentos con la ley, tal y como es ahora, ningún visitante puede comprar tierras o establecerse en la isla, a menos que toda la isla estuviese a la venta.

Existe un policía a tiempo completo y tres alguaciles especiales en la isla. No hay partidos políticos ni sindicatos laborales, y el ayuntamiento está compuesto por ocho miembros electos y tres designados, quienes sirven por periodos de tres años. Los servicios de salud dependen del gobierno británico, hay un doctor y cinco enfermeras en la isla.

Los residentes obtienen la mayor parte de su dinero de regalías y del negocio de langostas; los crustáceos incluso son parte del escudo de armas de la bandera de Tristan. También venden estampillas postales y monedas a coleccionistas de todo el mundo.

El buzón de correo británico más remoto del mundo

En 2005, el Reino Unido asignó a los isleños un código postal (TDCU 1ZZ), para facilitar a los residentes las compras online, pero en la isla no hay cobertura de red telefónica. De 1998 a 2006, hubo conexión a internet en Tristan, pero era tan cara e inestable (conectado por un teléfono satelital de 64kb) que la isla desistió de la idea.

Ahora existe un cyber café en la isla, probablemente el más remoto del mundo, el cual trabaja con una banda de 3072kbit de ancho a través de la pequeña antena que se puede observar en su exterior.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña usó las islas como estación secreta de radio de la Marina Real para monitorear los barcos nazis. La televisión local llegó a la isla a mediados de los años 80, usando programación grabada y transmitida los días martes, jueves y domingos por la tarde. Fue hasta 2001 que tuvieron televisión en vivo, pero fueron solamente dos canales, BBC Uno y Dos.

Los niños de Tristan, entre las edades de 4 y 16 años, van a la única escuela de la isla. La escuela tiene cinco salones de clases, una sala de computación y un salón de manualidades y ciencias.

Un visitante, después de conocer la escuela de St. Mary (foto superior) comentó:

Todos los niños de Tristan asisten a esta escuela, la cual está en pésimas condiciones. El gobierno británico no destina dinero a la educación de estos niños y los maestros locales no están calificados. Por otra parte, parece existir una resistencia innata entre los isleños hacia una educación de mejor calidad, como mecanismo de supervivencia, tal vez: si sus niños recibieran una educación adecuada y fueran enviados a universidades en el Reino Unido o Suráfrica, probablemente nunca regresarían a la isla y esta, inevitablemente iría perdiendo su población poco a poco hasta desaparecer.

El futuro de la población de Tristan da Cunha ha pendido de un hilo en varias oportunidades a través de la historia. A pesar de haber sido registrada por primera vez en 1506 por los portugueses, el primer poblador permanente, Jonathan Lambert, de Salem, Massachusetts, llegó en 1810. Junto con otros tres hombres, reclamó la isla y la llamó “Isla de Descanso”. En 1812, tres de los cuatro hombres habían muerto. El único sobreviviente, Thomas Currie, permaneció como agricultor en la isla.

Para 1816, los británicos habían tomado las islas, alegando que cuidaban la isla de los franceses utilizándola como base de la operación de rescate que liberaría a Napoleón Bonaparte, quien había sido encarcelado en Saint Helena.

Pronto se instalaron los balleneros, pero cuando el Canal de Suez abrió en 1869, Tristan volvió a quedar aislada, ya que los barcos no necesitaban usarla como parada en sus largos viajes.

En 1906, la isla entera estuvo cerca de quedar desolada después de un invierno particularmente duro y años de adversidades económicas. El gobierno británico ofreció evacuar a la población entera, pero los pocos sobrevivientes de la isla decidieron permanecer allí, aislados del resto del mundo. Fue a partir de ese momento cuando los habitantes pasaron 10 años sin contacto alguno con el resto del mundo, hasta que un barco pasó para informar que la Primera Guerra Mundial había terminado. Después de eso, solo pasaron seis barcos más en 12 años. ¿Puedes imaginarte lo asombroso que fue ver al fin un barco aproximándose en el horizonte?

Durante un breve periodo del principio de los 60, el archipiélago volcánico Tristan da Cunha no tuvo ninguna presencia humana. Cuando la cumbre del Queen Mary hizo erupción en 1961, toda la población (264 personas en ese momento) evacuó en pequeños botes pesqueros y navegó a la isla deshabitada de Nightingale, donde fueron finalmente rescatados por un barco holandés de pasajeros que los llevó a Gran Bretaña. La llegada de los isleños fue de gran interés para la prensa británica, y fueron hospedados en el campo de las Fuerzas Aéreas Reales. Un año más tarde, una expedición fue a la isla a evaluar los daños ocasionados por el volcán, encontrando casi todo el poblado intacto. La mayoría de las familias volvieron voluntariamente a la isla en 1963.

Esta capsula del tiempo, debido a su ubicación, tiene una actividad turística limitada, pero existe una posada que aloja a los grupos de investigadores ocasionales y los observadores de aves que llegan a la isla en los pocos barcos que pasan cada cierto tiempo. El último barco de pasajeros en visitar las costas de Tristan, lo hizo en 2011. Las fotografías que puedes ver a lo largo de este artículo fueron tomadas por estos últimos visitantes…

Visto en MNC

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