Fueron varias las epidemias que en distintos momentos de la historia castigaron a la humanidad y la diezmaron. Pero hubo una que por su rápida expansión, desagradables síntomas y alta tasa de mortalidad se conoce como la epidemia más grande de la historia: la peste negra o también conocida como la peste bubónica. A continuación te contaremos de qué se trató.

Origen de la epidemia de la epidemia más grande de la historia

Eran tantas las muertes que los cadáveres a menudo se acumulaban en las calles y nadie los quería quitar por miedo a contagiarse.

Se cree que el brote se originó en el desierto de Gobi, en Asia Central, y que luego las tropas mongolas en su intento por conquistar la ciudad de Caffa en la península de Crimea, trasladaron la peste al Mar Negro donde había un tráfico importante de navíos mercantes. De ese modo, cuando los comerciantes genoveses retornaron a la ciudad de Messina en Sicilia, en octubre de 1347, llevaron consigo a la peste que luego se desparramó por todo el continente europeo sin distinción entre pobres y ricos, haciendo de ella la epidemia más grande que haya asolado al continente europeo.

Higiene en la edad media

Es ampliamente sabido que las condiciones sanitarias en el período histórico de la Edad Media eran desastrosas. Desde la vida en el campo hasta la vida en la ciudad era igual de antihigiénica, aunque en esta última era peor por el hacinamiento en que vivían muchas familias. No bañarse durante meses por miedo a que el agua caliente los debilitara, convivir con animales de todo tipo en la misma habitación, no cambiarse de ropa, y tirar los excrementos por la ventana eran, entre otras cosas, costumbres características de la época.

La precaria práctica de la medicina, junto a todo lo mencionado, hacía que cualquier dolor de muelas o simple herida se convirtiera en una posible causa de infección y muerte. Estas condiciones provocaron la rápida expansión de la epidemia, y que casi no hubiera manera de tratarla.

En qué consistía la peste

Estas famosas máscaras eran usadas por los médicos para evitar contagiarse la peste negra

Se trató de una enfermedad producida por una bacteria llamada yersina pestis, que se encontraba en las pulgas de roedores y que luego afectaba a humanos. Ésta producía la inflamación de los ganglios linfáticos ubicados en la ingle, las axilas o el cuello, también llamados bubones, de ahí el nombre de peste bubónica. Estos síntomas iban acompañados de fiebre elevada y supuraciones de olor nauseabundo. También se producían manchas oscuras debajo de la piel debido a edemas y se piensa que por ellas o por la necrosis que a veces se generaba en las extremidades, recibió el nombre de peste negra.

El periodo de incubación era de entre 16 y 23 días, y cuando se presentaban los primeros síntomas a veces era demasiado tarde. Las expectoraciones podían durar 3 días y al cabo de ese tiempo el enfermo moría sin importar los cuidados médicos recibidos. Algunos dicen que a veces los síntomas se podían presentar por la mañana en una persona, empeorar por la tarde y morir por la noche, una verdadera historia de terror que sacudió familias y poblados. Aun así algunos lograban sobrevivir y desarrollar anticuerpos que los libraba de volver a infectarse.

Europa después de la peste negra

Campesinos deshaciéndose de los cadáveres que había dejado la peste en su poblado.

Hay estimaciones que señalan que la peste negra o peste bubónica pudo haber alcanzado a más de la mitad de la población del continente europeo en esa época, es decir a unos 50 millones de personas, por eso se dice de ella que fue la epidemia más grande de la historia. Hay que destacar que también provocó muertes colaterales como la de niños y ancianos que al morir sus familias quedaron completamente desprotegidos. También produjo el despoblamiento de algunas zonas y obligó a muchos a desplazarse para escapar de dicha peste y para encontrar comida.

Por otro lado, trajo cambios económicos importantes ya que murió mucha mano de obra barata que solía trabajar en todo tipo de trabajos. Esto hizo por ejemplo, que los salarios de los campesinos aumentaran y por otro lado, que algunos de ellos se apropiaran de tierras que habían quedado abandonadas por la muerte de sus dueños. Algunos dicen que la peste negra aceleró la llegada del Renacimiento, un cambio de época que cambiaría las condiciones de vida de la población europea para siempre.