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La increíble máquina para enviar e-mails antes de que existiera Internet

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El correo neumático actualmente utilizado solo por bancos y hospitales jugó un papel importante en la vida de los parisinos durante un siglo, al igual que en otras ciudades como Berlín, Praga y por supuesto en Londres, donde comenzó.

Las estaciones del correo neumático

Desde mediados del siglo XIX, Napoleón III constató que la red de telégrafo eléctrico parisino se congestionaba continuamente llegando a la saturación. En lugar de invertir en el correo convencional, el emperador tomó prestado el sistema de comunicación londinense subterráneo que funcionaba desde 1853.

Inventado por el ingeniero escocés William Murdoch en la década de 1800, el correo neumático podía enviar y recibir cartas urgentes y telegramas con la energía producida por la diferencia de presión entre el aire comprimido y el aire atmosférico. Constaba de una red de tuberías de acero y cajas cilíndricas ubicadas en alcantarillas subterráneas y motores de vapor y bombas de aire comprimido ubicados en las diferentes estaciones del correo.

Napoleón III y el ingeniero Belgrand comenzaron las primeras pruebas en diciembre de 1866 en una línea de un kilómetro que unía la Bolsa de París al Gran Hotel del Bulevar de los Capuchinos. La primera linea oficial destinada a ser utilizada por la administración pública y los ministerios abrió dos años más tarde uniendo dos de las estaciones de telégrafo principales de la ciudad a una velocidad de trasmisión inigualable hasta el momento, 40km/h.

Un servicio práctico y eficaz

Hubo que esperar hasta 1879 para que la red se extienda al uso de la población en general. Mucho más rápida que el transporte terrestre, este nuevo sistema prosperó durante los cincuenta años posteriores. En 1934 la red parisina contaba con 467 kilómetros de tubos, 130 oficinas de correo, y distribuía más de diez millones de mensajes al año. Era una verdadera telaraña subterránea de tubos y la más grande del mundo. Los “tubistas” llamados “pequeños azules”, aludiendo a su vestimenta, llevaban las correspondencias más urgentes al domicilio del destinatario en menos de dos horas.

A pesar de un plan de modernización puesto en marcha en los años 1960, el correo neumático decayó luego de la segunda guerra mundial. Este servicio público que había sido tan útil a los parisinos cerró de forma permanente el 30 de marzo de 1984 dando lugar a nuevos medios de comunicación como el teléfono, el fax y el Minitel.

Visto en Paris Zig Zag

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