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La ciudad autónoma Soviética para ocultar secretos militares durante la Guerra Fría

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Después de la Segunda Guerra Mundial, fue construida una ciudad de barracas en los bosques, al norte de la aldea de Vogelsang, Alemania. El pequeño pueblo privado era completamente autónomo y estrictamente fuera del alcance de aquellas personas sin el rango requerido. El secreto que guardaba el pueblo se debía a su verdadero propósito: esta extensión de Vogelsang era, en realidad, una instalación de misiles nucleares.

La construcción comenzó en 1952.

Los rusos comenzaron en 1952 la construcción en un lugar que contaba con 5.800 hectáreas, en el interior de un bosque al norte de Berlín. El complejo iba a albergar a 15.000 soldados, personal militar y sus familiares civiles.

La instalación fue totalmente autónoma.

Había muy pocas razones, para aquellos a los que se les permitía estar dentro, para aventurarse a salir. Contenía una escuela, instalaciones médicas, un gimnasio, varias tiendas, oficinas e incluso un cine.

El acceso a la ciudad fue limitado y altamente vigilado.

Este lugar fue la tercera base soviética más grande en Alemania del Este durante la Guerra Fría. Con su gente resguardada en el interior y siendo discretos con lo que sucedía, las posibilidades de que los secretos escaparan al mundo exterior eran ínfimas.

Una cantidad descomunal de armas de fuego y de misiles nucleares, ubicados justo debajo de la superficie.

Además de almacenar tanques y misiles antiaéreos, había una instalación secreta de misiles nucleares y un sitio de lanzamiento listo para atacar en cualquier momento. Cada misil pesaba aproximadamente 30 toneladas y era 20 veces más potente que la bomba lanzada sobre Hiroshima.

Pocos sabían de la existencia de las armas nucleares.

Bajo el manto de la oscuridad, los soviéticos ingresaban estas armas en la base utilizando vías alternas. El secreto no terminaba una vez dentro de las paredes de dicha base. Nadie, ni los alemanes orientales, ni siquiera un gran porcentaje de los funcionarios militares que vivían allí sabían la magnitud de lo que realmente ocurría dentro y debajo de este complejo. Los dirigentes del ejército soviético no informaron nunca a los militares de la República Democrática Alemana sobre ninguno de los misiles que habían estacionado en Vogelsang y Fürstenberg.

Los misiles se colocaron estratégicamente entre dos bases.

Entre las armas nucleares almacenadas en la instalación de Vogelsang y las de la base de Fürstenberg, los soviéticos tenían un lugar estratégico. Cuatro de las cabezas nucleares estaban supuestamente destinadas a las bases de misiles en Norfolk y Lincolnshire en Inglaterra, y otras estaban reservadas para las bases aéreas de los Estados Unidos en Europa Occidental. Otros objetivos posibles fueron Londres, París, Bonn y Bruselas.

Varios modelos de misiles nucleares fueron almacenados durante los años en esta base.

Desarrollaron el misil nuclear R-5 Pobeda capaz de alcanzar objetivos a 1.200 kilómetros de distancia, en 1959 contaban con 12 de ellos. En algún momento entre 1961-1962, hubo misiles nucleares R-12, que eran capaces de alcanzar objetivos ubicados hasta a 2.000 kilómetros de distancia.

Los rusos finalmente dejaron Vogelsang en 1994

Finalmente, la necesidad de armas nucleares en Alemania fue eliminada y el Coronel Aleksandrov recibió la orden de disolver la base el 12 de julio de 1962. La 25ta División de Tanques del Ejército Rojo se basó en Vogelsang por un tiempo comenzando a principios de los 60. Sin embargo, los rusos finalmente abandonaron la base en su totalidad en 1994.

Los alemanes están demoliendo el sitio y la naturaleza está enterrando el resto

Hoy en día, los alemanes trabajan para borrar este pedacito de historia, hasta ahora sólo han demolido algunos lugares del sitio. Lo que queda es desmoronarse y descomponerse poco a poco con ayuda de la naturaleza.

 

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