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Un festejo español: Los aztecas obtuvieron venganza al sacrificar y comer a los conquistadores

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Durante una de las peores derrotas de los españoles en 1520, los nativos de la Ciudad de México, conocidos como los Acolhuas, capturaron alrededor de 550 conquistadores, entre ellos mujeres y niños, que habían invadido sus tierras. La ciudad donde se produjo la rebelión es conocida como Zultepec-Tecoaque, hoy en día representa un tesoro arqueológico, ubicado al este de la ciudad. Mientras que los españoles, tiempo después, relataron la masacre ocurrida en 1520, un oscuro año para los conquistadores, los arqueólogos han encontrado algunos detalles espantosos e inesperados relacionados a la manera en que los europeos encontraron su destino.

Hernán Cortés

 

 

Hernán Cortés arribó a las costas de México en 1519, buscando conquistar un nuevo mundo y descubrir las infinitas riquezas que tuviera en su interior. Realizó numerosas alianzas en el imperio azteca. Sin embargo,también luchó con muchos guerreros, fijando su vista, eventualmente, en la eliminación de la casta de Moctezuma II. Cortés fue exitoso en su búsqueda y audaz en la manera en que fue usurpando el imperio, aunque cometió un pequeño error, subestimó la cantidad de nativos que se enfurecieron en el proceso. Pensando que todo estaba estable y calmado, Cortés se fue por un tiempo a solventar algunos asuntos militares en otros lugares del mundo, dejando a sus tropas para vigilar al Rey Azteca.

Desgraciado Convoy

 

 

Durante la ausencia de Cortés, los nativos se inquietaron y decidieron que de ahí en adelante no tolerarían a los invasores europeos, todo esto, a pesar de que su propio rey Moctezuma les decía constantemente que se rindieran. Mientras esta rebelión crecía cada vez más, la segunda oleada de exploradores españoles llegó a la ciudad, trayendo alrededor de 550 personas de Cuba. El séquito estaba formado por unos 15 conquistadores, indios aliados, soldados de infantería, niños y diversos animales. Al llegar a esta nueva tierra, se enfrentaron rápidamente a la realidad de un levantamiento hostil.

Condenados a la cárcel

 

 

Ahora con más de estos extraños invasores quienes incluso ya tenían a su rey como rehén, los nativos lucharon fuertemente, logrando capturar todo el convoy. Los prisioneros se mantuvieron en celdas sin puertas, donde fueron retenidos por más de seis meses. Durante ese tiempo, los nativos lentamente decapitaron, sacrificaron y canibalizaron a los 550 miembros del convoy, incluidos los niños y los animales.

Venganza despiadada

 

 

Aunque no está del todo claro por qué los aztecas nativos decidieron comer a sus prisioneros, los historiadores garantizan que los sacrificios estaban destinados a complacery honrar a los dioses, a fin de recibir protección de los extraños intrusos. Muchos sugieren que el canibalismo puede haber sido una manera de “interiorizar” el poder de los españoles, devorando su carne y sus órganos. Aunque los caballos también eran comidos, los aztecas no tenían idea de qué hacer con los cerdos, aunque, finalmente, optaron por tirar sus cadáveres sacrificados en un pozo.

Zultepec-Tecoaque

 

 

Hasta hace pocos años, nadie sabía exactamente lo que había sucedido durante esa infame batalla entre los españoles y los aztecas. Aunque se sabe que los nativos triunfaron sobre el segundo convoy que arribó a la ciudad, claramente perdieron la guerra, ya que España terminó conquistando a México. Las excavaciones en Zultepec-Tecoaque han revelado algunos artefactos que ilustran la masacre que ocurrió allí en 1520. Las estatuillas muestran decapitaciones y sacrificios a los dioses. El estudio de los huesos de los prisioneros les indica a los arqueólogos que los cuerpos fueron desgarrados, mientras que las marcas de corte indican que la carne fue removida.

Sacrificio de Sangre

 

Se dice que las mujeres y los niños no recibieron ningún trato especial por parte de los nativos, de lo contrario, pueden haber enfrentado torturas aún peores, en busca deapaciguar a los dioses. Un descubrimiento reciente indicó que una mujer fue sacrificada en la plaza del pueblo, desmembrada y sostenía, en la pelvis, el cráneo de su hijo de un año de edad, que al parecer también habría sido asesinado. La razón de este horrible procedimiento sigue sin estar clara. Sin embargo, se sospecha que es un símbolo de las creencias aztecas.

La Historia oculta

 

historia oculta

 

Los vencedores a menudo escriben las historias de la guerra, y los españoles mantuvieron excelentes registros de sus hazañas, regalando las historias de sus muchas conquistas. Sin embargo, su relato de la masacre que ocurrió cuando Cortés dejó la ciudad en 1520 parece haber dejado de lado muchos detalles. En sus escritos no incluyen a las mujeres y los niños como parte del convoy asesinado, aunque los huesos cuentan una historia diferente. No obstante, los descubrimientos arqueológicos son un testimonio del poder de la resistencia indígena y del conflicto bélico que representaba la llegada de los conquistadores, lo que eventualmente significaría la destrucción del imperio azteca.

Tesoros ignorados

 

Teniendo en cuenta la inmensa riqueza de los españoles, es lógico pensar que los aztecas pudieran haber querido algo del oro y las joyas que ellos poseían. Sin embargo, los nativos parecían indiferentes a los tesoros de los conquistadores. Una valiosa y elaborada placa de porcelana de Europa fue lanzada en los pozos, al igual que la joyería, espuelas, estribos y todo aquello que los aztecasconsideraban inservible. Sorprendentemente algunos de los huesos de los caballos fueron tallados para dar origen a objetos útiles, como herramientas e instrumentos musicales.

La ira de Cortés

 

 

En este punto, los nativos comenzaron a preocuparse. ¿Qué sucedería cuando Cortés volviera y encontrara a la mitad de su séquito mutilado y comido? Sabiendo que tenía a su disposición la fuerza de una gran cantidad de guerreros, temían su ira. Es por ello que intentaban esconder los restos de los masacrados en los pozos y detrás de las murallas de Zultepec-Tecoaque. Tal vez esta decisión es lo que ha permitido a los arqueólogos tropezar con tantos artefactos a la vez. Cuando los nativos se enteraron de que Cortés pronto volvería, abandonaron la ciudad y huyeron a las zonas aledañas.

Cortés Regresa

 

 

Cuando Cortés y sus hombres finalmente regresaron a la ciudad, encontraron que los nativos habían atado las cabezas cortadas de los prisioneros a un estante de cráneos, junto a los huesos de sus caballos, lo que llevó a algunos investigadores a creer que los aztecas podrían haber pensado que el caballo y el jinete eran, de hecho, una bestia. Una vez que él comprendió la fortuna de sus seguidores, Cortés destruyó la ciudad y comenzó un alboroto ya que el poder estaría, nuevamente, en manos de Moctezuma, quien destruiría eventualmente el imperio azteca ese mismo año.

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