Esta pasarela peatonal es sin duda la mas linda de París. Se trata de un puente de piedra de 22 metros de altura que cruza el lago Buttes-Chaumont y ofrece una vista magnífica de la capital y de un bellísimo parque. Sin embargo, nadie adivinaría que este magnífico lugar fue el escenario de múltiples suicidios.

El Puente Fatal

En 150 años de existencia nadie llamó jamás a este puente por su verdadero nombre. Por el contrario, desde finales del siglo XIX los parisinos lo conocen como el «Puente fatal»,  el «Puente de los suicidados», o el «Puente de los suicidios».

De hecho, desde la apertura del parque en 1867, este puente que conectaba el parque a la isla Belvédere, en vez de ser reconocido por su sublime arco de piedra, comienza a ser reconocido por otra razón. Los numerosos suicidios que tuvieron lugar allí cambiaron su imagen ante el mundo para siempre. Fue un triste fenómeno que se amplificaría a lo largo de los años, al punto de convertirse en un verdadero problema para la sociedad en la década de 1890.

Toda una moda

En 1896 la prensa se hizo eco de una macabra tendencia: después de varios meses, el puente de Buttes-Chaumont, ya acostumbrado a decesos por caídas voluntarias, se vuelve escenario de una ola de suicidios sin precedente. El 10 de julio de 1896 el periódico La Presse reporta al menos 29 suicidios en el transcurso de un mes, algo no ocurrido hasta ese momento.

Ese mismo día, el diario El Radical reportaría una petición por parte de los vecinos del barrio. Estos, preocupados por el creciente número de suicidios, piden tirar abajo el puente y terminar con este flagelo. A pesar del alambrado que le colocaron, numerosos suicidios continuaron teniendo lugar regularmente sobre el puente hasta mediados del siglo XX.

Hoy en día dicho parque es visitado por cientos de personas cada semana y la mayoría desconoce la historia detrás del puente de los suicidios. Hoy es un bello lugar de esparcimiento pero, alguna vez fue, el escenario escogido por los desesperanzados para abandonar este mundo.