Inicio ¡Increible! Antes del Photoshop: El perturbador Arte de la Fotografía de Espíritus

Antes del Photoshop: El perturbador Arte de la Fotografía de Espíritus

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Desde que la tecnología ha permitido capturar imágenes, los fotógrafos han utilizado técnicas de edición para engañar a la gente. Uno de los ejemplos más fascinantes es con la fotografía de espíritus.

La fotografía de espíritus era una tendencia en la cual el fotógrafo editaba fotografías con el fin de recrear fantasmas o situar figuras de espíritus junto a  seres humanas. Estas imágenes se hacían a menudo con una técnica de doble exposición, donde una exposición se superpone a la otra, a modo de capas. Los clientes creían que los espíritus de seres queridos que habían fallecido se comunicaban con ellos a través de estas fotografías.

Comunicarse con los muertos era importante para los victorianos porque parecía que la muerte estaba a su alrededor. En América, mucha gente murió en la Guerra Civil, mientras que en otros países, las tasas de mortalidad eran generalmente altas. Enfermedades como la tuberculosis y su propagación, y la vida de la creciente clase obrera urbana fue dura en la era de la revolución pre-sanitaria. A mediados de los años 1800 también se vivió una época de rápida industrialización y progreso, por lo que conectarse con los muertos permitió a la gente sentirse atada al pasado, y los nuevos movimientos religiosos incorporaron el espiritualismo.

Una imagen de “Mrs Francés” con un fantasma, cerca de 1868.

El primer fotógrafo de espíritus fue Guillermo Mumler, que descubrió la técnica de la exposición doble en 1860, con ella logró que figuras fantasmagóricas aparecieran en distintas fotografías. Mumler era un grabador de joyas y un fotógrafo aficionado que estaba desarrollando un autorretrato cuando notó una aparición que supuestamente era su primo que había muerto 12 años antes.

Convirtiéndose en un fotógrafo de espíritus a tiempo completo, Mumler llevó a cabo su negocio junto a su esposa, una reconocida médium. Tomaba fotografías de personas y luego alteraba los negativos usando otras imágenes para hacer que “espíritus” aparecieran con las personas retratadas. Mumler (quien aparece en la fotografía que se visualiza en arriba, con el “fantasma de su primo”) fue expuesto finalmente como fraude después de que los residentes de Boston, quienes se encontraban en vida, fueran identificados como “espíritus” en sus cuadros.

También fue acusado de irrumpir en las casas de la gente para robar fotos de los difuntos, y posteriormente agregarlas en las imágenes.

En 1869, Mumler fue juzgado por fraude. Una de las personas que testificó en su contra fue el fundador del circo (y promotor del engaño) P.T. Barnum, que argumentó que Mumler estaba aprovechándose de las personas cuyo juicio estaba nublado por el dolor. No se encontraron suficientes pruebas para condenarlo. Sin embargo, su carrera se arruinó después del escándalo.

La foto más famosa de Mumler muestra a Mary Todd Lincoln con lo que se supone es el fantasma de su difunto esposo, Abraham Lincoln (arriba a la izquierda). Hay dos historias de cómo la imagen fue lograda. Según una, Mary Todd Lincoln estaba usando el pseudónimo de “Sra. Tundall “cuando su fotografía fue tomada y Mumler no se percató de quién era hasta que la imagen editada estuvo lista. Mientras que de acuerdo a la otra historia, la fotografía fue tomada a principios de 1870 con la Sra. Lincoln usando el nombre “Sra. Lindall “, y la esposa de Mumler la animó a identificar la figura de su marido en la foto. Esta famosa fotografía sigue circulando, a pesar de haber sido reconocido como una farsa.

En la década de 1870 la fotografía de espíritus se hizo famosa en gran parte de Europa, donde se convirtió en un tipo de arte aún más inquietante. La fotografía de espíritus estaba siendo respaldada por videntes y médiums, pero también por algunos científicos destacados de la sociedad, estos afirmaron que los espíritus podían tomar forma a través de una sustancia llamada ectoplasma, un término que fue acuñado por un científico ganador del Premio Nobel, el fisiólogo francés Charles Richet.

Según los espiritistas, era una sustancia que se externalizaba a través de ciertos orificios corporales del médium que atendiera al paciente, durante una sesión. Podría ser visualizado como un vapor en la naturaleza, tomar la forma de una mano o una cara. Aunque en todas las fotografías existentes, era más similar a un pedazo de gasa, tul, trapos o incluso tan obvio como un recorte de cartón.

Después de que Charles Richet fue nombrado presidente de la Sociedad de Investigación Psíquica en el Reino Unido, comenzó a estudiar e investigar médiums reconocidos (as) como Eva Carrière y Linda Gazzera (foto arriba durante una sesión). Afirmó que Gazzera era una médium auténtica, que había realizado psicoquinesias y reportado objetos en movimiento durante las sesiones. Sin embargo, Gazzera fue expuesta como un fraude en 1911 y los escépticos acusaron a Richet de ser engañado por los trucos de médiums fraudulentos. Volvió a París donde se convirtió en presidente del Instituto Internacional de la Metafísica.

Una médium conocida, Mina “Margery” Crandon dirigiendo una sesión

El ectoplasma se demostró en muchas ocasiones como fraudulento. Los médiums utilizaban  métodos bastante dañinos para tragar y regurgitar telas de queso, productos textiles suavizados con almidón de patata o incluso papel, clara de huevo o mantequilla.

Eva Carrière utilizó caras recortadas de periódicos y revistas. Una médium danesa fue capturada ocultando el ectoplasma en su recto. Otra médium famosa, Mina Crandom, era conocida por producir un ectoplasma en forma de una mano que prevenía de su estómago y ondeaba durante sus sesiones. El ectoplasma resultó estar hecho de un pedazo de hígado de animal tallado. Su caso fue descrito como “el más ingenioso, persistente y fantástico fraude en la historia de la investigación psíquica”.

 

Convenientemente para los médium, se decía que tocar el ectoplasma, o exponerlo a la luz, lo haría desaparecer y resurgir violentamente, causando daños al médium.

Por esta razón, el médium podría insistir en que las sesiones se realizaran en la oscuridad y que los asistentes no se acercaran a ellos.

El famoso mago Harry Houdini fue uno de los muchos investigadores que trató activamente de exponer el ectoplasma como un engaño. Él mismo lo había utilizado en muchos de sus trucos de regurgitación y sabía que su éxito se debía al poder de la sugerencia.

 

Las constantes exposiciones de fraude relacionadas a las sesiones de ectoplasma causaron un rápido descenso de la demanda de este tipo de actividades. Aunque a pesar de los escándalos y las denuncias de fraude, la fotografía de espíritus siguió siendo popular hasta el final del movimiento del espiritismo en los años veinte. Y aunque las imágenes son conocidas por ser falsas, siguen siendo reliquias de la época y siguen siendo fascinantes motivos de estudio.

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